El día en que Google decidió compartir

Escrito el 27 diciembre, 2007 – 15:36 | por Alejandrobit | 652 lecturas

Hace un par de semanas, Google anunció satisfecha su nuevo invento, gracias al cual los usuarios de Google Reader compartirían desde ahora sus feeds (suscripciones a sitios) con todos sus contactos de chat en Gmail, es decir, con todos aquellos con quienes algún día se chateó o -aún peor- con todos aquellos con quienes simplemente se intercambió algún correo electrónico, si nuestra cuenta está configurada para que tan efímeros contactos sean agregados automáticamente a Google Talk.

En definitiva, que desde el 14 de diciembre Google decidió que por el mero hecho de haber intercambiado un email con alguien, ese sujeto estaría interesado en leer los mismos artículos que a su eventual interlocutor le interesan. Para dejarlo definitivamente claro, el usuario ha de decidir voluntariamente compartir sus feeds, sólo que ya no dispone de la posibilidad de elegir con quién sí y con quién no, por lo que en la práctica o se comparten con todos o no se comparten con ninguno.

No hay que ser un genio para adivinar por qué a alguien podría no interesarle compartir con su novia los mismos feeds que con sus amigos, así que -como cabía esperar- la satisfacción de Google no fue compartida por muchos de sus usuarios, que comenzaron a inundar de quejas sus foros, alegando una flagrante violación de su privacidad (incluso hubo quien afirmó que Google le había, literalmente, arruinado las fiestas, al causarle un grave conflicto familiar cuando algunos de sus contactos accedieron a sus feeds, compartidos ahora con todos ellos a su pesar…

Google no lo ve así. La solución propuesta por la empresa pasa porque sea el propio usuario quien se ocupe de desactivar la compartición, eliminando incluso de su lista de contactos a los destinatarios no deseados. Sin embargo, en la política anterior al 14 de diciembre, la compartición de feeds se realizaba sólo cuando el usuario decidía comunicar URLs con 20 caracteres aleatorios imposibles de adivinar, una medida que en la práctica limitaba la compartición tan sólo a quienes se les hubiera voluntariamente permitido conocer esa dirección.

Ahora Google, pensando en mejorar su servicios frente a sus competidores (Facebook aprieta), parece haber decidido unilateralmente que tus contactos de Google Talk son también tus amigos íntimos, sin pararse a pensar que también puede tratarse de tus jefes, ex-novias(os), clientes o competidores. Tampoco parece descabellado pensar que alguien pudiera aprovechar este sistema para espamear sus artículos a diestro y siniestro.

Pero en realidad -y como bien apunta Ars Technica- el problema de fondo es de más amplio calado que este caso puntual: ¿Somos conscientes de a qué nos exponemos cuando utilizamos ciertos servicios Web? ¿Estamos preparados para asumir que cualquiera de estos servicios puede cambiar en cualquier momento las reglas de juego sin consultarnos?

Fuente de la noticia: http://www.kriptopolis.org/google-decidio-compartir 

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