Frudok!

Escrito el 15 Febrero, 2001 – 9:13 | por storm | 1.084 lecturas

¿Quien puede no sentirse identificado con Lucas? Una trepidante historia llena de mística y acción, atrapante de principio a fin y con un alucinante desenlace. “Frudok!” es el último cuento de Ricardo Figantron y Ernesto Sanchez, quienes desde hace ya mas de diez años nos deleitan con sus relatos. Esta es una entrega exclusiva de Maldita Internet para todos sus lectores.

Frudok!

Por Ricardo Figantrón y Ernesto Sanchez (Exclusivo para MI!)

Pobre Lucas; Lucas estaba teniendo un mal día. Lucas, programador semi-senior de importante empresa punto-com en una importante capital del mundo. Lucas habia programado el 60\% del portal en tiempo record gracias a años de hacker investigando absolutamente todo lenguaje que daba vueltas para internet, Lucas programaba en Java y programaba muy bien, en una patética entrevista de trabajo un Gerente de Personal que ya era viejo cuando surgió la web le dio la categoría semi-senior porque no tenía mas de 5 años de experiencia en Java, es que el Java no existía hace 5 años pero eso a nadie le importa. En la empresa de Lucas trabajaban dos programadores “senior”, que tenían mas de 5 años de experiencia trabajando …en un frigorífico. Lucas sabía que el mundo era injusto pero no entendía por que gran parte de la injusticia del mismo se descargaba sobre él día tras día y hoy mas que nunca.

Lucas había empezado explicándole a un cliente que no era correcto enviarle un mail a toda la base de usuarios del site para que vean “que lindo que le quedó el banner a Adrianita”, por culpa de esta charla Lucas no había tomado su café de las 10.05 y el cuerpo le reclamaba el recargo de cafeína con un maldito dolor de cabeza y un sueño insoportable. Luego de tomar el café en la máquina del pasillo Lucas volvió a su máquina un clon destartalado que la gente de soporte destinaba solo a los programadores que podían arreglarse los problemas ellos mismos, injusticias, en todas partes. Noto con un cierto temor que se habían acumulado muchos mails sin leer, demasiados en solo 7 minutos. El ICQ chilló, era su esposa, Liliana que le contaba que ya había llegado a la oficina y que lo quería mucho. Lucas contestó cariñosamente y procedió a atacar el mail. Pensó Lucas por un momento en su esposa, que trabajaba como recepcionista en una escribanía y se alegró por ella.

Entre los mails había varios spams, que en una época juvenil Lucas hubiese contestado violentamente, luego había un mail del Gerente General de la empresa, uno del Gerente de Marketing, y varios mas… El maldito sistema de banners se había roto y para algunos anunciantes en lugar de mostrar el banner mostraba la tradicional imagen del link roto, lamentablemente para Lucas era él quien había programado el sistema de banners, quién mas, y era el quien tenía que arreglarlo. Velozmente abrió una ventana con su terminal favorito y se conectó al server del sitio, una voz desde su interior le susurró que tal vez no era muy prolijo modificar directamente los fuentes en producción, Lucas eliminó la idea de su cabeza. Esto es una emergencia se dijo!, la conciencia atacó de nuevo: “siempre es una emergencia…” pero fue lo ultimo que pudo decir porque Lucas estaba demasiado ocupado leyendo su propio código como para escuchar voces.

El telefono sonó y el ICQ chilló, momento de decisión, Lucas levantó el telefono, maldito Graham Bell, era el Gerente de Marketing desesperado, Lucas balbuceó un “estoy en eso” de rutina y colgó, eligió uno de los mails al azar y contestó que estaba solucionando el problema, en minutos todos estarían enterados… Volvió a sus fuentes y el ICQ volvió a chillar, uno era de su esposa que quería saber en que andaba y si podría pasar a buscarla hoy. Lucas contestó que estaba programando, y que el día se mostraba demasiado complicado como para hacer planes. Analizó Lucas que un robot podría contestar el ICQ mas rápido y mejor que el. El otro ICQ era de Ramiro, el becario que quería entrar a un site porno y que la gente de operaciones se lo había bloqueado, el chico pedía ayuda para cometer una nueva travesura y por mas que le gustaba a Lucas con locura burlarse de la gente de operaciones y sus políticas militares tuvo, esta vez, que contestar que no tenía tiempo.

El mail desbordaba obviamente con decenas de comentarios sobre el incidente en donde el aparecía copiado sin que pudiera evitarlo, Lucas decidió concentrarse en el programa, pero una carga de cafeina antes no estaría mal. Marchose Lucas por el pasillo en busca de la máquina de Cafe. En el camino Patricia, la abogada de la empresa, le pidió ayuda para transladar una imagen desde un documento word a una planilla excell. Lucas tuvo que ayudarla, estaba en su naturaleza, y no pudo evitar que los ojos de Ramiro se clavaran en el como reclamando porque Lucas la ayudaba a ella y a él no. Luego de una clase de copy-paste, Lucas volvió a su máquina notando con cierto descreimiento una enorme pantalla azul. Lucas estalló, reseteó la máquina poniendo a prueba la resistencia del botón de encendido y luego se dirigió como un torbellino al sector de operaciones. En operaciones tambien tenían un día difícil, la red estaba lenta y solo habían obtenido 54 megas de mp3 nuevos, Lucas bramó desde la puerta que si no le cambiaban la máquina cosas horribles iban a pasar en todos los servidores y que él se iba a ir a Jamaica a fumarse algo para que no lo molesten. Nadie contestó…

Lucas reinició su pobre máquina, levantó sus ventanitas en el orden indicado, apuntó sus browsers a los lugares indicados, fueron en total 7 minutos que tardó todo el proceso, Lucas se tomó el café y una aspirina, la cabeza le estaba volviendo a jugar una mala pasada… “Por favor no hasta que arregle esto”, se dijo Lucas a si mismo mientras tomaba la aspirina. “Migran˜as crónicas, eso le pasa por estar todo el día delante de un monitor” le había dicho un médico. Lucas volvió a sus fuentes, navegó a traves de su propio código con repulsión, “esto hay que hacerlo todo de nuevo” pensó Lucas y sonrió al imaginarse a si mismo en el burdo intento de conseguir que el Gerente de tecnología le de unos días para arreglar un porgrama que funcionaba… Lucas dio con un bloque de código sospechoso cuando el ICQ chilló. Liliana quería saber si ya había almorzado “que comiste Luquitas? yo fui con Mariana a comer comida china”… y yo tengo un problema chino pensó Lucas pero no contestó nada, estaba demasiado cerca del problema como para distraerse.

La vista se le nubló, Lucas contó los vasitos plásticos, eran 4, cafeína ok, maldita cabeza. Mientras Lucas procedía con precisión de cirujano a modificar el código la oficina se revolucionó, el pedido de librería había llegado… son todos unos chicos… La cabeza le estallaba y le costaba mucho al pobre Lucas descubrir por que el programa no andaba, maldito Java, lenguajes para controles remotos controlando la web, ¿a donde iremos a parar? Lucas decidió tomarse una aspirina, “tengo que guardar las cápsulas para saber cuántas tomé, funciona con el café”… El ICQ volvió a chillar, maldito emulador de sociedad, era Liliana que preguntaba “por que no me das bola luqui?, estas?”… Salvación, no estoy, pensó Lucas y realmente deseó no estar.

Pero alli estaba, luchando contra su código, su cabeza y en general contra el mundo. Finalmente la cabeza volvió a atacar y la oficina dio vueltas… Lucas cerró los ojos, resistió unos segundos y volvió al trabajo, creo que lo tengo, creo que lo tengo.. Finalmente Lucas dio en el clavo, maldito objeto que no se puede conectar a la base… Maldita base… Si no hay banner en la base entonces no mostrarlo, programación 1, un maldito “if”, que asco, que forma horrible de programar. Click al browser, prueba de fuego, debería andar, los banners andaban, la vista se le nubló, la oficina dio vueltas y fue Lucas el único en toda la oficina que no se dio cuenta de que se había desmayado

Estaba Lucas en un laberinto, y no encontraba la salida, extrañas inscripciones en las paredes, Lucas pensó que tendría que elegir una de las inscripciones, “Mirzan”, “frudok”, “leKpar”, “marTupeK”… ¿qué diablos era todo eso? Florencia fue corriendo a buscar agua para “revivirlo” pero Lucas no estaba muerto, estaba perdido en su propia mente, atrapado en un conjunto de recuerdos, su cuerpo lo había atrapado en su propia mente, como un mecanismo simple de autodefensa. De pronto, Lucas sintió frio y sintió voces y estaba todo mojado. Dios mio! no me tiren agua! ¿No se puede dormir en paz? Me han arruinado mi teclado!. Atónitos sus compañeros no sabían por que, si Lucas realmente se había dormido, había decidido arrojarse sobre el teclado con un golpe seco… Le preguntaron si estaba bien, lo dejaron que se recupere y volvieron a sus puestos.

De pronto el día había terminado para Lucas, con varios ICQs dando vueltas, decenas de mails sin leer y un potente dolor de estómago Lucas marchose a su casa

Tuvo Lucas que discutir, otra vez, con su esposa, que no tenía hambre, que había tenido un día horrible, que quería dormir y no discutir, que sí, que necesitaba vacaciones, malditas discusiones.

Lucas volvio al laberinto y otra vez las inscripciones pasaron por delante de él, de alguna forma Lucas sabía que monstruos horribles estaban detrás de algunas de las paredes, el techo era azul oscuro y el piso del laberinto bordó, las paredes verde oscuro tornasolado y negras mostraban las malditas inscripciones en letras góticas, este sueño no me gusta nada pensó Lucas, el laberinto tenía una puerta pero cada vez que la abría el otro cuarto era igual al anterior o mas bien era el mismo cuarto. “Malditos sueños de programadores, este sueño es recursivo”. Lucas sufría y si tuvieramos una cámara en su habitación lo veríamos transpirar y moverse inquieto.

Pero de pronto, asi como tantas otras veces Lucas supo que tenía una respuesta, miró las inscripciones en las paredes y eligió una: “frudok”

Lucas estaba ahora en un campo, todo era verde y la brisa lo acariciaba, el campo era inmenso, para nada recursivo y el sol sonreía radiante, Lucas se sintió libre y sintió la imperiosa necesidad de despertarse. No es menester de esta historia discutir si las personas pueden controlar su sueño pero Lucas quiso despertarse y despierto estaba.

Lili, tengo que ir a la oficina, es importante! Lucas se vistió mientras su esposa preguntaba medio dormida “¿se rompió algo?”, “..eh…si, si” dijo Lucas y mientras decía esto ya estaba cruzando la puerta del dormitorio, pasó por la heladera, arrancó la receta del pollo a la sal y con una bic rotosa que andaba por ahi anotó: “frudok”

Pudo Lucas morir varias veces en el camino a la oficina, 3.45 am, Jueves a 130 kilometros por hora por callecitas… pero no era su momento

En la oficina Lucas se avalanzó sobre su máaquina, levantó el ICQ, clickeó rapidamente en “find users” y en la cajita de nickname tipeó “frudok”… No hubo resultado alguno. Lucas pensó que podría querer decir esto, porque para la gente como Lucas, todo tenía que tener un significado, una explicación racional. Lucas entendió pero tuvo miedo… Finalmente se decidió, levanto un browser, y tipeo velozmente www.google.com, enter. Sus dedos estaban ya entrenados y podían escribir esto 50 veces mas rápido que el nombre de su madre o el suyo mismo. Clickeo con el mouse en la cajita de google y tipeo “frudok”, dudó un instante y presionó enter… Un escalofrio le recorrio la espalda y lo obligó a retorcerse involuntariamente, finalmente google contestó, “no hay resultados”… Lucas sonrió, sintió que su vida había cambiado…

Volvió Lucas a su casa y a la mañana siguiente le preparó el desayuno a su esposa en la cama, “no vas a trabajar hoy Lucas?”, “no, tengo que ir a la agencia de viajes, nos vamos de vacaciones”. La chica sonrió con una mueca de susto, ese no era Lucas, estaba tranquilo y sonriente. Lucas la miró con cariño y le dijo “frudok”, “que?” dijo ella. “no importa dijo Lucas, no importa”. Y desde ese día Lucas se sintió libre….

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